lunes, 6 de junio de 2011

Un lujo...

Este domingo 5 de junio he participado en una carrera de orientación organizada por el Club Nemus de Montaña, en la ladera sureste del monte Abantos. Para los amantes de las bicis (en especial del DH) y senderistas, la zona aproximada era el comienzo de las famosas "Z" de El Escorial. En total 8 kilómetros con casi 800 metros de desnivel positivo, con cambio de plano incluido.

La carrera se dividía en dos secciones: la primera, en formato “score”, constaba de 5 puntos a realizar en el orden que se quisiera. Cada baliza te bonificaba en tiempo, pero sólo tenías 40 minutos para hacer el recorrido. Si llegabas más tarde, por cada minuto te metían dos de penalización. Una vez entregado el plano, te daban otro para realizar un recorrido lineal con 16 balizas, y a partir de aquí empezaba a contar el tiempo real de carrera.

Pues allá que fui en el coche con Rafa, Carmelo y Sanna, todos unos rumberos (del Club Rumbo). La competición se organizaba por parejas, así que nos repartimos entre los “veteranos” Carmelo y Rafa por un lado y la “juventud” de Sanna y mías por otro (vale, la juventud de ella, y yo en el papel del madurito interesante).

Nuestras posibilidades eran buenas: mientras Sanna orientase, sabía que no iba a correr ni un metro de más. Todo un lujo correr con ella, o detrás de ella, mejor dicho. Mi única duda era ver si los antihistamínicos y el asma me respetarían o no, eso contando la mierda del ojo que tengo. Pero a priori, las opciones eran buenas.

Había bastante más gente de la esperada, con muchas caras conocidas de la orientación e incluso de algún Raid. A las 11:30 aproximadamente daban la salida del score, y allá que fuimos, y en seguida nos dimos cuenta de la dificultad del terreno: mucha jara, suelo resbaladizo por la lluvia del día anterior y sobre todo mucha, mucha zarza y mucho desnivel (20% de media). Tardamos 41 minutos en realizar el score, pero éramos el primer equipo que llegábamos con todas las balizas picadas… pero el asma me estaba apretando, a pesar de doparme antes de la carrera. Así que aguantando el tirón, Sanna nos llevaba con total precisión a cada baliza. Atravesamos zarzas, jaras, arroyos; trepamos muros, nos descolgamos de cortados…

La baliza 7 no estaba, perdiendo un valioso tiempo en buscarla, pero que pasaría igual factura al resto de equipos. En la baliza 10 ya nos avisaban que la habían tenido que poner en el camino paralelo al sur, a 30 metros del punto marcado, pero en realidad estaba en otro camino que no venía en el plano un poco más al sur y hacia el este. Perdimos casi 15 minutos en buscarla, y la encontramos gracias a Rafa y Carmelo que nos alcanzaban justo en ese momento. A partir de entonces, ya fuimos los cuatro juntos, sabiendo que prácticamente íbamos en cabeza.

Sigue retrasándome el asma, sobre todo cuesta arriba, y la última subida se me hace infinita, pero Sanna me anima diciéndome que faltaba poco… Por fin, llegamos a la pista que llevaba a meta, y pude recuperar el aliento. En el sprint final pudimos hasta parecer que llegábamos frescos. Llegábamos primeros, habiendo tardado entre ambas secciones poco más de dos horas. Rafa y Carmelo quedaban segundos.

Así que esperamos hasta la entrega de premios a las 15:00, donde nos entregan los trofeos de mejor equipo mixto y mejor equipo, con 160 euros en premios en material de montaña.

Conclusión: que alguien te lleve orientando de esa forma es toda una experiencia. No podía haber tenido mejor compañera de carrera: la victoria es toda suya. Y para ser una de las primeras carreras de orientación organizadas por el Club Nemus, me pareció excelente la organización, avituallamientos y trofeos. Enhorabuena a todos ellos, y también gracias por la camiseta: ya no necesito ropa reflectante para ir en bici!!!

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